viernes, 18 de septiembre de 2009


Quizás yo siempre miré hacia el lado equivocado, nunca al norte de tus ojos ni al sur carmín de tus labios. Quizás esa pertinaz insistencia de mirar hacía el este o el oeste de la nada, buscando lo que vos tenías para darme y yo no me daba cuenta, o tontamente creía seguro para siempre me llevó a perderte. Pero los caminos los transitamos varias veces en nuestra existencia, miles de veces pasamos por el mismo río, subimos la misma cumbre y nos tropezamos con la misma piedra cayendo en el mismo agujero, por terquedad, estupidez, por no mirar hacía otros puntos cardinales que no sean aquellos por los que nos perdemos por obstinación.

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